Crónica de la concentración por la libertad de expresión y contra la represión, 11 marzo.

El día de ayer, 11 de marzo, desde CNT Jaén animábamos a concentrarnos a favor de la libertad de expresión y contra la oleada de represión, que castiga a las personas y movimientos contestatarios, ante la dura realidad vigente.

Con este acto pretendemos visibilizar un fenómeno cotidiano, por mucho que se trate de minusvalorar o incluso despreciar, y es que la lucha social, quienes protestan por un presente mejor para todas y todos, aquellos movimientos contestatarios con la dura realidad vigente, están en el punto de mira.

Y afirmamos esto porque día tras día, desde todos los rincones del estado nos llega nuevos casos de represión políticos y policiales, que tratan de acallar cualquier protesta, bajo un nuevo caso de detención, juicio, encarcelamiento, multa…

Y la consecuencia que sacamos de esta oleada criminalizadora es que nos quieren callar a golpes y a ritmo de sanciones, a todas y a todos. Los poderes políticos, legislando de acuerdo a los insaciables poderes económicos de las grandes empresas, sacan a relucir sus armas, una y otra vez, de violencia y miedo.

Como la represión al movimiento sindical: como Andrés Bódalo, condenado por una agresión que nunca existió, salvo en la mente de aquellos que se agarran de cualquier manera a su poltrona política, con el abuso de la “legalidad” y de la “justicia”; o compañeros de la CNT de Logroño, con penas de hasta 9 años de cárcel, por la Huelga del 14 N; o Sergi, compañero de la CNT de Barcelona, en prisión, por protestar ante la impunidad y tolerancia que se muestra ante el fascismo. Todos ellos juicios políticos con los que tratan de acallarnos.
También recordamos las presas y presos políticos: como Alfón; como los encarceladxs y encausadxs a consecuencia de los nuevos montajes policiales de las operaciones Pandora y Piñata, con los que se vuelve a criminalizar al movimiento anarquista.
O las severísimas multas a la insumisión electoral, es decir, la paradoja que una democracia que tolera cualquier ideología, pero que criminaliza la crítica al modelo político de democracia parlamentaria, mediante una acción de no violencia, como es el hecho de no querer participar en las elecciones, ni como votante ni como participante en la mesa electoral.

Y por supuesto, recordamos a los titiriteros encausados por una parodia. Una parodia con la que señalaban, de manera humorística, la jocosa y triste realidad represiva que sufrimos. Parodia que como un chiste macabro pasó del teatro a la realidad y los condujo a prisión con acusaciones falsas, con el beneplácito de un tribunal que juega a la política y trata de meter baza en la pugna por el poder político en el ayuntamiento de Madrid. Porque no deja de ser una lucha política partidista, en la que se abusa del poder e influencias en las instituciones “públicas”, en la que siempre les toca perder a los mismos, a los de abajo.

Por todo ello, nos sobran los motivos para seguir luchando. Porque la represión y el miedo lo sufrimos todas y todos. Nos reprimen porque saben que tenemos la razón, porque nos tienen miedo, porque saben que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones, porque saben que organizadas y organizados somos imparables. Y las personas ayer congregadas lo tenemos claro.

¡Contra su represión, nuestra lucha!